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¿Recuerdas cuando los píxeles eran reyes y la imaginación llenaba los huecos? ¡Esos 8-bit wonder tenían más fuerza que una seta potenciadora! Estamos hablando de una época en la que los juegos eran más difíciles de superar que un jefe final con tres formas, pero más adictivos que una bolsa de trucos.
Imagina esto: estás agarrando ese mando rectangular, con los pulgares danzando sobre dos botones enteros, guiando a un héroe azul y cuadrado a través de un guantelete de enemigos robóticos. Así es, ¡nos sumergimos en el mundo de Mega Man (o Rockman para nuestros amigos al otro lado del Pacífico)!
Este niño prodigio digital no necesitaba polígonos sofisticados ni captura de movimiento para revolucionar nuestros mundos. Con nada más que un mega buster y pura determinación, saltaba por niveles más ajustados que la seguridad del castillo de Bowser, enfrentándose a los Robot Masters con más actitud que píxeles.
Claro, morirías más veces que vidas de un gato, pero eso solo hacía que la victoria supiera más dulce que un tanque de energía perfectamente sincronizado. Cada fase conquistada parecía que acababas de salvar todo el universo de 8 bits.
Dicen que los gráficos hacen los juegos, pero entonces era pura diversión sin adulterar apretada en un cartucho diminuto. No se trataba de la duración del partido; Era más o menos cuánto tiempo podías aguantar antes de lanzar el mando (suavemente, claro) por la habitación con una frustración deliciosa.
Así que brindemos por Mega Man y todos esos juegos cortos y desafiantes que nos mantenían pegados a nuestras pantallas CRT. Puede que no tuvieran ahorros, ¡pero seguro que salvaron nuestra infancia!
¿Quieres recordar otros juegos clásicos o profundizar en la saga Mega Man? ¡Estoy todo oídos y listo para emocionarme a tope!